"Columna de Redención y Luz"

 

COLUMNA DE REDENCIÓN Y LUZ

 

Este es el título elegido para denominar la obra pictórica elaborada con motivo del 50 aniversario del Cristo de la Columna por Doña M.ª del Carmen López-Brea Gálvez, técnica mixta de óleo y acrílico.

La presentación de la obra se realizo el domingo 23 de febrero en la Ermita Intramuros de Ntra. Sr. de la Piedad.

La autora de la obra  compagina su labor docente en la formación profesional y la impartición de español para extranjeros, con el desarrollo de su carrera artística.  Su obra abarca desde la ilustración en distintos soportes hasta el retrato en acuarela y lápices, así como obras de gran formato en óleo y acrílico. En sus creaciones,  explora diversas temáticas: la naturaleza, el universo infantil, el paisaje urbano y la figura humana, siempre con una mirada personal y un estilo propio caracterizado por la sensibilidad, la fusión de colores y la mezcla de texturas, que adentran al espectador en el simbolismo de su obra.


 

Generalmente, se recomienda mirar un cuadro desde cerca y desde lejos, adentrarnos en sus pinceladas, buscar su simbología, sus colores. Para después, alejarnos y contemplar cómo una pintura representa un escenario estático con la capacidad de contar una historia dinámica y plenamente viva a través de su descripción e interpretación. 

 

En Columna de Redención y Luz, nos encontramos en la primera luna llena de la primavera, un símbolo inequívoco de que el momento ha llegado .

Cae la tarde, el cielo se abre en una conmoción divina: Dios ha entregado a su Hijo para la salvación de la humanidad. Las nubes se tiñen de un  rojo desolador que no nos debe desalentar pues, si volvemos a mirar a la luna, encontraremos luz celeste, luz entre las lágrimas de nuestra madre  la Virgen de las Angustias, mas es luz de la gloria divina. 

 

Ha comenzado el ciclo de la pasión de Cristo a través de su prendimiento y ahí, atado a la columna es flagelado y humillado. San Juan Pablo II nos recordó que… «cuando el hombre desconoce a Dios, entonces el hombre desconoce al hombre». Es momento de buscar el reflejo de Cristo en nuestras almas, alzar la mirada por su columna y contemplar sus ojos para que su misericordia ilumine el camino de nuestra vida. 

 

Sus manos atadas con el cíngulo, el cordón púrpura y dorado, buscan inmovilizar a nuestro señor, mas somos nosotros los que hoy elegimos libremente estar atados a él, a Dios, a través de nuestra fe. 

 

Ahora, ponemos el foco en la cara de nuestro señor Jesucristo. Me he tomado la licencia artistica de rotarla ligermante hacia delante para tener la oportunidad dé profundizar en su mirada. A través de la expresión de sus ojos y su boca, podemos leer la aceptación del dolor y del camino perfecto trazado por el Padre. 

 

Tan bello rostro se está despojando de su divinidad para finalizar su humanidad en la cruz.  

 

Tras Él, el templo que aquí nos acoge, nuestra Ermita intramuros de Nuestra Señora de la Piedad. La iglesia como cuerpo místico de Cristo. Por ende, arriba,  repican las campanas pues, rozando el cielo, encontramos la cruz que nos recuerda que ¡ha resucitado! La muerte se ha convertido en vida eterna y de nuevo la luz cubre de celeste el campanario donde permanece nuestro Santísimo Cristo de la Columna. 

 

Jesús resucita, todo se ha cumplido. Nos llena de esperanza y nos trae la renovación de la fe cada Semana Santa, y así lo he querido representar en la verde arboleda a los pies de la ermita. Somos nosotros, cada uno de nosotros, cofrades de nuestra Real Cofradía, el pueblo de Quintanar de la Orden, que queremos vivir con el Santísimo Cristo de la Columna en el corazón. 

 

En el cordón de la izquierda, a lo largo de él se representan los 50 años de andadura de nuestro Cristo por las calles de Quintanar. Hoy queremos volver a  amarrarnos a su cordón, para ser el pez, el ICTHIS, de Cristo. ΙΧΘΥΣ es pez en griego y a su vez es un acrónimo que significa: Jesucristo, Hijo de Dios, 

Salvador. Se manifiesta aquí un icono del arte cristiano popularizado en la época de la persecución romana. «Jesús, pescador de hombres» 

 

Finalmente, quiero destacar el simbolismo del color morado en la escena. Este tono, con el que Jesús fue vestido durante su Pasión a manera de burla, es hoy  para nosotros un recordatorio de penitencia que nos viste en Jueves Santo y nos invita a la reflexión. Que, al contemplar el cuadro y su resplandor morado,  recordemos que la Pasión no es solo un episodio de dolor, sino el umbral de la redención. Es el camino hacia la luz de la Resurrección.  

 

«Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en Él» 

 

La columna sostiene el mundo, Cristo lo redime y su luz, que nunca se apaga, nos guía. Que este faro de esperanza ilumine nuestros corazones y nos mantenga firmes en la fe. 

 

«Señor, en vos confió» 

María del Carmen López-Brea Gálvez